Besalú medieval

Las tierras que formaban el condado de Besalú, fueron después de la conquista franca, al final del siglo VIII, una dependencia del condado de Girona.  Su terriotrio no adquirió plena autonomía hasta que se produjo la reordenación territorial llevada a cabo por Guifré el Pelós, al final del siglo IX, y se convirtió en un condado independiente separado e la influencia gerundense.

Alrededor del año 1000, finalizando el dominio carolingio, el de Besalú, era sin duda uno de los condados catalanes más importantes.  No era de los más amplios, pero tenía un territorio heterogéneo, que iba desde las valles de Camprodon hasta las contradas de Banyoles y Figueres.  A veces puede sorprender, tanto por sus límites como en su configuración: incluye la cuenca del ríoTer, el límite sureste se aproxima a la ciudad de Girona, el lado este parte de sur a norte la llanura del Empordà

A lo largo de su historia, el Vallespir y Fenollet también formaron parte.  Un dato para entender el Besalú medieval es valorar de forma adecuada el peso que tenía la población de Besalú como un lugar central, de un amplio territorio que hacía de nexo entre las tierras planas cercanas al litoral, agrícolas y comerciales, y las tierras altas donde predominaba la ramadería.

El mercado del pueblo de Besalú ya sale documentado en el año 1027, con el paso de los años, su peso económico fue muy importante. En el siglo XIV era todavía el primer centro comercial de la Garrotxa, al cual acudía granjeros, artesanos, comerciantes y negociantes de toda la zona.

El acopio de muchas personas que iban a vender y, el hecho de que una parte de los ingresos obtenidos los destinaran a comprar productos manufacturados en la misma villa hacían prosperar todo tipo de comercios: traperos, mercerías, zapateros, tejedores y carpinteros entre otros oficios.

Los condes independientes

Miró I el joven, fue el primer conde independiente de Besalú ya que hasta el 920 el condado iba unido a Girona. A partir de ese momento el destino del condado irá más unido a los condados pirenaicos. Lo siguieron en la dinastía condal besaluenca Guifré II (que fue asesinado), Sunifred, Miró Bonfill (obispo fundador de tres iglesias en Besalú), Oliba Cabreta (que expandió el territorio a tierras más allá del Pirineo), Bernat I Tallaferro (que consolidó el territorio condal heredado de Cabreta y aumentó el poder religioso: portador de la Vera Cruz y promotor del Obispado de Besalú en 1017), Guillermo I el Gordo, Guillermo II el Tro, Bernat II y Bernat III (con el que, por contrato matrimonial, Besalú pasó a formar parte de la Casa de Barcelona y empezó la Veguería).

El siglo XII fue un buen momento para el Abad del Monasterio de San Pedro ya que fue el máximo representante del poder administrativo y religioso de Besalú hasta la llegada del Veguer.

La villa condal

El origen de la ciudad fue el castillo de Besalú que ya encontramos documentado en el siglo X, construido sobre la colina donde están los restos de la canónica de Santa María, en la alta edad media.

El trazado actual de la villa no responde fielmente a su estado original pero sí que posibilita a grandes rasgos la lectura de la urbanización de la edad mediana con la existencia de importantes edificios: el puente, el miqvé o baños judíos, la iglesia del Monasterio de San Pedro, San Julián (antiguo hospital de peregrinos), la Casa Cornellà, la iglesia de San Vicente y la Sala gótica del Palacio de la Curia real. Besalú deja ver una estructura arquitectónica y urbanística bastante coherente con el pasado medieval.

La importancia monumental de Besalú viene dada fundamentalmente por su gran valor de conjunto, por su unidad, que la determina como una de las muestras más importantes y singulares de los conjuntos medievales de Cataluña.

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